«Airosos templos sobre labradas columnas 

de piedra, siempre fragantes de incienso 

arábigo, por todas partes resplandecían 

ornamentados de oro» (Libro III).

Gracias por compadecernos  

de tan terrible tragedia.

¡Aaay mi casa! 

¿Por queee?

¡Consuelo doy a ustedes, que Dios  

abrace su espíritu. Trabajaremos para 

quitar los escombros que cubren los 

cuerpos de personas amadas!

«Pero todo fue en vano, heredera de antiguo infortunio, es a la postre sacudida totalmente  

por desmedido terremoto, se bambolea, derrumbándose sin excepción...

»

6

Landívar se referirá en LA 

Rusticatio a los Terremotos de Santa Marta acaecidos en 1773.