EL PROYECTO JESUITA
DE FORMACIÓN INTEGRAL UNIVERSITARIA
Lectio Brevis
.
Universidad Rafael Landívar.
Guatemala, 21 de Febrero del 2008
Fernando Fernández Font, sj.
Raíces comunes:
Estar en Guatemala en la Universidad Rafael Landívar, me hace sentirme alegre y
agradecido, en un halo de magia esperanzadora. Se despliega ante mi mente el “Po-
pul- vú”; o la magnífica novela de Miguel Ángel Asturias, “Hombres de maíz”; al igual
que la “Historia de un gran amor”, del P. Falla; o “La mujer habitada”, de la nicara-
güense Gioconda Belli, todos ellas narraciones que nos hablan de las mismas raíces,
de los mismos temas, de las mismas preocupaciones y retos.
La tradición maya nos remonta a las más antiguas cosmogonías de un pueblo que ex-
tendió su sabiduría por nuestras regiones comunes y que aún mantiene la misma raíz y
conserva su unidad ancestral, a pesar de que las luchas de poder entre los diversos
asentamientos, fracturaron la unidad antigua.
Hombres de maíz, ciudadanos de la tierra y del mar, hijos de los dioses, pueblos pacífi-
cos. Esas son las raíces que nos evocan el sueño bolivariano; la utopía de una Améri-
ca Latina sin fronteras; de un pueblo solidario, fraterno, alegre, poeta; disfrutando,
compartiendo y celebrando los bienes de la generosa madre tierra.
Tristemente,
hoy la realidad es otra. Para bien o para mal, con sus avances y retrocesos;
pero la realidad es otra.
Poner la mirada en el continente americano es abrirse a la esperanza, aunque también
al dolor y el sufrimiento. Hoy en día, tenemos la propuesta de un corredor mesoameri-
cano, con sus investigaciones sobre el desarrollo sustentable y el aprovechamiento de
sus recursos; pero también con sus proyectos de explotación, dominación y muerte,
bajo el engaño del desarrollo y el progreso; propuesta neoliberal que ya mostró no sólo
su perversión, sino igualmente su ineficacia.
El modelo alternativo también balbucea: ahí está la posibilidad de alianzas económicas
solidarias entre los pueblos, originales poseedores de la tierra; la creación de productos
orgánicos, como el café, el frijol; el manejo integrado de la milpa como medio contra la
erosión.
Opresión y explotación; migración y pobreza; guerras y divisiones; luchas de poder fra-
tricidas; narcotráfico y corrupción, maras, globalización de la miseria…: son cuentas de
un enorme rosario aprovechado por los grupos de poder en turno, para arrebatarse el
botín con el más impune descaro.
Y, sin embargo, siempre la esperanza; la apuesta imbatible por un mundo mejor. Como
escribió Ernesto Sábato en su maravilloso libro de la Resistencia, “el ser humano sabe
hacer de los obstáculos nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una
grieta para renacer”
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. Indomable espíritu humano en busca siempre de la libertad, de la
vida, de la utopía del reino.
La tradición ignaciana
:
De cara a la realidad, desde sus albores, la Compañía de Jesús descubrió que tenía
una grave responsabilidad en la reconstrucción de una Europa fracturada y decadente.
El P. Ignacio intuyó, en esa época caótica, que quien educara a la juventud sería el
dueño de la sociedad del futuro.
Muchos apostolados surgieron en la Compañía, antes que el de la educación; pero en
cuanto éste brotó, su crecimiento fue sorprendente. Cuando Ignacio muere, los prime-
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SABATO, Ernesto. La resistencia. Ed. Seix Barral, 2000; p.130
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