La idea de la Refundación
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independiente de la administración política que haya en Estados Unidos, Washington no planea cambiar
de rumbo en cuanto a su apoyo a la lucha contra la corrupción, la migración ilegal y el narco-tráfico
como componentes claves de sus planes de desarrollo y promoción democrática en el llamado Triángulo
Norte de Centroamérica.
No hay que olvidar que fue bajo la administración de Arzú y, más particularmente, de su ministro
de Economía, Juan Mauricio Wurmser, que Guatemala firmó en Santo Domingo el Tratado de Libre
Comercio entre Centroamérica y la República Dominicana (Cafta-DR), el 16 de abril de 1998, tratado
que entró en vigor para Guatemala el 3 de octubre de 2001.
¿En qué consiste, entonces, el Estado neoliberal implantado por el Cacif en el corazón mismo de la
Constitución existente? David Harvey nos ofrece una respuesta teórica que nos permite visualizar este
proyecto de modo transparente y directo:
De acuerdo con la teoría, el Estado neoliberal debería favorecer unos fuertes derechos de propiedad
privada individual, el imperio de la ley, y las instituciones del libre mercado y del libre comercio. Estos
son los puntos de acuerdo considerados esenciales para garantizar las libertades individuales. El marco
legal viene definido por obligaciones contractuales libremente negociadas entre sujetos jurídicos en el
mercado. La inviolabilidad de los contratos y el derecho individual a la libertad de acción, de expresión
y de elección deben ser protegidos. El Estado, pues, utiliza su monopolio de los medios de ejercicio de
la violencia para preservar estas libertades por encima de todo. Por ende, la libertad de los empresarios
y de las corporaciones (contempladas por el sistema jurídico como personas) para operar dentro de este
marco institucional de mercados libres y de libre comercio es considerada.
Los defensores del neoliberalismo afirman que la privatización y la desregulación, junto a la competencia,
eliminan los trámites burocráticos, incrementan la eficiencia y la productividad, mejoran la calidad de
las mercancías y reducen los costes, tanto de manera directa para el consumidor a través de la oferta
de bienes y servicios más baratos como indirectamente mediante la reducción de las cargas fiscales.
El Estado neoliberal debería buscar de manera persistente reorganizaciones internas y nuevos pactos
institucionales que mejoren su posición competitiva como entidad en relación con otros Estados en el
mercado global.
Mientras la libertad personal e individual en el mercado se encuentra garantizada, cada individuo es
responsable y debe responder por sus acciones y de su bienestar. Este principio se extiende a la esfera
del sistema de protección social, del sistema educativo, de la atención sanitaria e incluso de las pensiones.
El éxito o el fracaso personal son interpretados en términos de virtudes empresariales o de fallos
personales (como puede ser no invertir de manera suficiente en el propio capital humano a través de la
educación) en lugar de ser atribuidos a ningún tipo de cualidad sistémica (como las exclusiones de clase
normalmente atribuidas al capitalismo)
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.
Como lo hemos argumentado en otros lugares, el Estado neoliberal que ha sido impuesto en Guatemala
con la fuerza de la ideología, la privatización, la comercialización y mediatización de la política, así como
la diseminación de una cultura individualista, posesiva y consumidora, también ha creado un cierto
consenso entre las grandes masas que, como quedó al desnudo en 2015, ha –sin embargo– fallado en
suturar el sesgo constitucional agudizado por el neoliberalismo mismo, por medio de sus políticas más
extremas como las privatizaciones, el acaparamiento de tierras y el extractivismo en sus varias formas.
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David Harvey,
Breve historia del neoliberalismo (Madrid: Akal, 2007), 71-73.