REVISTA
VOCES / Vicerrectoría de Investigación y Proyección
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sujeción– de la opresión. Se ha convertido en sub-jectum de su situación. Consciente
de su subyacer a la colonización, devuelve la carga ominosa. Esta vez sin barcos
transoceánicos, sino con la fuerza de sus músculos. Este sub-jectum decolonial coloca frente
al museo –espacio de ejercicio de ordenamiento diacrónico del evolucionismo cultural–
lo que le pertenece. Su cuerpo es la nave de la liberación. Parece individuo, pero es
comunidad. No es un Atlante Farnesio, cargador de la esfera cósmica, condenado a
sostener la totalidad eternamente, sino el sub-jectum de la descolonización. Este sub-
jectum, sin embargo, no solo devuelve la carga de la colonización a su origen, también se
revela contra el opresor local: «Yo no quiero ser un buen mozo» (fotografía 1). Jugando
lúdicamente con una alegoría cosmética, la frase toma sentido de descolonización
antifinquera en el contexto y lienzo de expresión: un machete. La mano, evidentemente
tensa, sostiene un objeto de la opresión –una herramienta de trabajo en la finca– que
ahora es convertido en la base del deseo de la liberación. El machete es transfigurado
también en sub-jectum, en lo que subyace a la descolonización. De objeto de la opresión
a objeto de la rebelión descolonizante.
Alter-escritura y alter-textos. Pervirtiendo objetos, Poyón transforma la realidad –
machetes, lápidas, escobas, azadones, jícaros (fotos 1, 2, 5 y 10)– en medios para la
escritura. Eso sí, una escritura otra, una alter-escritura que redefine la(s) realidad(es),
la pluraliza, sub-vierte el sentido. Esta alter-escritura genera alter-textos. Una escritura
otra necesariamente engendra textos otros. Escribir de otra manera permite producir
textos alternos. Esto hace destilar en los quiebres del mundo colonial un mensaje
otro: una escritura descolonizada y descolonizadora agrieta los textos del mundo
moderno/colonial y hace irrumpir los textos de la descolonización del sentir, del
saber, del ser, del poder, etc.
La disputa por el sentido de la(s) realidad(es) en la obra de Ángel Poyón no es una
disputa sin más, sino una decolonial.
En la tercera sección, las reflexiones y denuncias de intelectuales mayas que conforman
la Comunidad de Estudios Mayas tienen un lugar. Esta comunidad propone perspectivas
críticas y plurales necesarias en el contexto actual de la acción social y la academia. La
antropóloga maya-kaqchikel Aura Cumes, el historiador maya-kaqchikel Edgar Esquit,
el filósofo maya-k’iche’ Marco Chivalán, la socióloga maya-kaqchikel Emma Chirix y la
antropóloga maya-k’iche’ Gladys Tzul Tzul comparten con la Revista Voces sus textos
publicados en el blog de la telemática Comunidad de Estudios Mayas –un «espacio de
pensamiento crítico y plural»–, de la que forman parte (http://commaya2012.blogspot.
com/). Lo que les «da qué pensar» es la realidad de opresión que los pueblos mayas
viven cotidianamente: la opresión de género, de clase y de raza son algunos de sus