Segunda época, año 11, número 11 - 2017 / UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR
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etnocentrismo
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y el eurocentrismo son conceptos que nacen en distintos momentos
de la historia que han impuesto poder y realidades raciales y desiguales, por eso es
común que criollos, ladinas y ladinos hagan uso de estos conceptos en sus discursos
y actitudes para confirmar constantemente su superioridad y privilegios frente a los
indígenas. El pensamiento etnocéntrico está presente «a través de las distintas teorías
de las ciencias sociales y prácticas políticas como: la integración, la ladinización, la
aculturación y el indigenismo» (ibid. 253).
Las dicotomías de lo blanco y lo moreno, de lo limpio y lo sucio han servido para
justificar la segregación racial y el lugar que deben ocupar los indígenas en la sociedad
y en los espacios sociales, es decir, los trabajos sucios deberán hacerlo las indias y los
indios, por eso es tan
«natural, normal y cotidiano» que una indígena se encargue de
limpiar los baños de las familias criollas y ladinas y no que una ladina limpie los baños
de una indígena. La mayoría de ladinos y ladinas (pobres, de clase media y alta) apoya
la ideología del blanqueamiento y cotidianamente marcan su diferencia racial con los
indígenas. Para someter se valen del mal trato, el desprecio, las humillaciones, hasta la
criminalización de las luchas de los pueblos indígenas.
Existe un feminismo blanco que goza de privilegios, genera violencia racial y de
clase hacia mujeres indígenas. Reconozco la existencia de un patriarcado maya y
relaciones de poder entre nosotras, las mujeres indígenas, pero no es mi objetivo en
este momento entrar a considerar las diferencias con el patriarcado de Occidente,
porque «no existe un marco patriarcal universal» (Talpade Mohanty, 2010, p. 234)
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. El
objetivo de este artículo es discutir el mantenimiento de ese feminismo blanco,
ladino-mestizo, sin conciencia de la dominación colonial, del origen del mestizaje y
de la imposición de la dicotomía indio-ladino.
Varias autoras feministas indígenas se han atrevido a «cuestionar visiones feministas
etnocéntricas», entre ellas Aura Cumes (2008). También es importante mencionar
el aporte de las feministas que escribieron el libro Descolonizando el feminismo (Suárez
y Hernández, 2008), el abordaje de Francesca Gargallo sobre el feminismo blanco
y no puedo dejar de un lado los aportes de feministas afroamericanas y caribeñas
que han alimentado nuestras visiones y luchas. Para abordar la colonización me
parece importante profundizar sobre los privilegios. Francesca Gargallo afirma: «Los
privilegios que las blancas gozan en una sociedad racializada, no son universales. El
sistema de privilegios que favorece a las blancas puede negar, los derechos de las
3 Tendencia que sostiene que lo criollo y lo ladino son superiores a otras culturas. Tal actitud va asociada
al desprecio de lo indígena.
4 Sin referencia bibliográfica en el original (Consejo Editorial ILI).