Quien acepta la vida de Cristo y vive en Él reconoce a Dios 

como Padre y se entrega totalmente a Él, amándolo sobre 

todas las cosas. El hombre reconciliado ve en Dios al Padre 

de todos y, en consecuencia, siente el llamado a vivir una 

fraternidad abierta a todos. En Cristo, el otro es aceptado 

y amado como hijo o hija de Dios, como hermano o her-

mana, no como un extraño, y menos aún como un contrin-

cante o un enemigo. En la familia de Dios, donde todos son 

hijos de un mismo Padre, y todos están injertados en Cristo, 

hijos en el Hijo, no hay “vidas descartables”. Todos gozan de 

igual e intangible dignidad. Todos son amados por Dios, 

todos han sido rescatados por la sangre de Cristo, muerto 

en cruz y resucitado por cada uno. Ésta es la razón por la 

que no podemos quedarnos indiferentes ante la suerte de 

los hermanos.

La fraternidad, fundamento y camino para la paz

4. Teniendo en cuenta todo esto, es fácil comprender que la 

fraternidad es fundamento y camino para la paz. Las Encícli-

cas sociales de mis Predecesores aportan una valiosa ayuda en 

este sentido. Bastaría recuperar las definiciones de paz de la 

Populorum progressio de Pablo VI o de la Sollicitudo rei socialis 

de Juan Pablo II. En la primera, encontramos que el desa-

rrollo integral de los pueblos es el nuevo nombre de la paz 

[3]. En la segunda, que la paz es opus solidaritatis [4].

 Pablo VI afirma que no sólo entre las personas, sino también 

entre las naciones, debe reinar un espíritu de fraternidad. Y 

explica: «En esta comprensión y amistad mutuas, en esta co-

munión sagrada, debemos […] actuar a una para edificar el 

porvenir común de la humanidad» [5]. Este deber concier-

ne en primer lugar a los más favorecidos. Sus obligaciones 

hunden sus raíces en la fraternidad humana y sobrenatural, 

y se presentan bajo un triple aspecto: el deber de solidaridad, 

que exige que las naciones ricas ayuden a los países menos 

desarrollados; el deber de justicia social, que requiere el cum-

MENSAJES DE SU SANTIDAD EL PAPA FRANCISCO

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