de la violencia se manifiestan en el cambio de personalidad de la
mujer y los demás integrantes de la familia.
A continuación y luego de la lectura y análisis de fuentes,
se establece que las mujeres en situación de violencia, abuso y
maltrato, presentan las siguientes conductas:
a) Miedo. Es una característica predominante, ya que gira alrededor
de sus acciones y la inmoviliza en su actuar, por ello el miedo
dificulta que una mujer salga de esa situación.
b) Minimización del abuso. La mujer que sufre de violencia necesita
minimizar la gravedad de su situación para poder convivir, no
solo con el agresor y con ella misma, sino ante la sociedad,
ya que se avergüenza de lo que ocurre, se siente culpable y
responsable de ello.
c) Aislamiento. La mujer se distancia de familiares y amigos, a
modo que nadie pueda darse cuenta de lo que vive. Muchas
veces este distanciamiento se debe también a que la misma
pareja le ordena que se aleje de quienes podrían en algún
momento ayudarle, haciéndola más dependiente de él.
d) Indefensión aprendida. Esta es una consecuencia de las acciones
que en vano hace la mujer para tratar de evitar o escapar de la
situación de violencia; la mujer llega a convencerse de que no
podrá cambiar la situación.
e) Internalización de la culpa. La mujer piensa que tiene la culpa
y responsabilidad del maltrato e infidelidad, al grado de
acomodar su vida para complacer a su agresor.
f) Internalización de la desvalorización. En este caso la mujer cree
que no vale nada o muy poco; se siente inferior, incluso asume
un rol de subordinación, lo que a su vez la hace más vulnerable
a la violencia, el abuso y el maltrato.
g) Ambivalencia. Esto se refiere a que la mujer no quiere ser
víctima de maltrato pero tampoco toma acción para salir de ese
ambiente.
Violencia contra la mujer: marco teórico y jurídico
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