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Responsabilidad patrimonial del Estado: propuestas para Guatemala con base en el modelo español 

del Estado. En ese sentido, algunos ordenamientos han optado por una responsabilidad 
que la doctrina denomina «objetivada», que consiste en invertir la carga de la prueba 
a favor de la víctima. La responsabilidad no es completamente objetiva porque el 
demandado conserva la posibilidad de probar la ausencia de culpa misma y si lo logra, 
no se le puede condenar

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.

Otra alternativa es la objetivación absoluta, es decir, que se excluya a la culpa por 
completo de la «fórmula» para imputar la responsabilidad del Estado, y que solamente 
sea relevante la existencia del daño y el nexo causal. Sin embargo, no es algo común en 
el sistema civilista, en que la culpa aún es un elemento clave. 

Varios Estados que inicialmente regularon la responsabilidad del Estado conforme 
un régimen civilista posteriormente optaron por una regulación conforme a normas 
y principios especiales de derecho administrativo, con el objeto de contar con una 
regulación más garantista para los gobernados. Sin embargo, en varios ordenamientos 
jurídicos, incluyendo el guatemalteco, la responsabilidad estatal continúa regulándose 
conforme al derecho civil.

2.3 TEORÍA DE LA DOBLE PERSONALIDAD DEL ESTADO

Se trata de una teoría intermedia entre la irresponsabilidad soberana y la responsabilidad 
civil extracontractual del Estado. Esta teoría parte de la premisa de que el Estado posee 
dos «personalidades»: (a) la política, en que actúa como ente soberano, cuando lleva a 
cabo «actos de poder», autoridad o imperio, y (b) la civil, cuando actúa como persona 
jurídica, despojado de su investidura soberana, al llevar a cabo «actos de gestión». Cuando 
actúa con la personalidad política, aplica la doctrina de irresponsabilidad soberana; por 
el contrario, si actúa en ejercicio de la personalidad civil, entonces se le puede atribuir 
responsabilidad civil.

Esta teoría tuvo mucho éxito en América Latina en el siglo XIX, pero con el paso del tiempo 
fue desechada por su falta de claridad para distinguir en la práctica los actos de poder y los 
de gestión. Además, el fuerte componente de irresponsabilidad lo convirtió en obsoleto. 
Fue reemplazado por la teoría de la unidad de la personalidad del Estado, conforme la cual 
el Estado actúa con una sola personalidad y siempre está sujeto a responsabilidad

60

.

59 

Gómez Pomar, Fernando, «Carga de la prueba y responsabilidad objetiva», InDret, España, núm. 1, 
2001, p. 5. 

60 

Jiménez, William Guillermo, op. cit., pp. 70-71.