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Responsabilidad patrimonial del Estado: propuestas para Guatemala con base en el modelo español 

CONCLUSIONES

1. La responsabilidad patrimonial del Estado consiste en la obligación del aparato 

estatal de proporcionar la reparación debida –generalmente, una indemnización– a las 
personas que sufran lesiones en sus bienes o derechos a raíz de la actuación pública. 
Esta figura surge a partir de la responsabilidad civil extracontractual, aplicable al 
Estado, pero en muchos ordenamientos ha evolucionado para convertirse en una 
figura especial regulada por el derecho administrativo. Se trata de una institución 
jurídica íntimamente relacionada con el Estado de derecho, debido a sus implicaciones 
en la fijación de límites de la actuación estatal y la protección efectiva de los derechos 
de los gobernados. 

2. Esta institución jurídica se regula de manera heterogénea alrededor del mundo. Se 

puede regular por el derecho privado o por el derecho público; atribuirse por hecho 
ajeno o por hecho propio; e imputarse siguiendo criterios subjetivos u objetivos. 
A partir de estas posibilidades se han configurado distintas teorías o modelos. Las 
teorías que defendían la irresponsabilidad del Estado predominaron durante varios 
siglos, pero fueron perdiendo fuerza con el fortalecimiento del concepto del Estado 
de derecho. La regulación conforme a criterios de derecho civil fue la principal 
opción de la mayoría de ordenamientos, y se ha mantenido así en varios Estados, 
incluyendo Guatemala. Sin embargo, las teorías más desarrolladas proponen un 
régimen de responsabilidad regulado por el derecho administrativo, atribuible por 
hecho propio y con cierto grado de objetividad. 

3. La figura de la responsabilidad patrimonial estatal se reguló históricamente en el 

ordenamiento jurídico guatemalteco a partir de 1945, con un carácter civilista, 
subsidiario y subjetivo. La legislación vigente ha trascendido algunas de estas 
características y actualmente regula una responsabilidad que continúa siendo civilista, 
pero pasa a ser solidaria y de culpa objetivada. Este sistema ha sido confirmado 
jurisprudencialmente por la Corte de Constitucionalidad y la Corte Suprema de 
Justicia. Sin embargo, la regulación actual se presta a confusiones debido a que el 
segundo párrafo del artículo 1665 del Código Civil establece que la responsabilidad 
es subsidiaria, lo cual claramente consiste en una inconstitucionalidad sobrevenida. 
Además, parece existir cierta resistencia o desconocimiento de parte de los jueces, 
quienes ocasionalmente continúan aplicando criterios de subsidiariedad y subjetividad.