LCDA. LÍA PAMELA MARROQUÍN GRACIAS E ISABELLA RIVERA JOURDAIN

PERSPECTIVAS, PROPUESTAS DE INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA

:  103-118, 2017

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verbal que ocurre diariamente entre las personas. Específicamente, ciertos 

mitos que se expresan a través de frases creativas y fáciles de recordar (como 

«los opuestos se atraen») se dispersan más rápido y alcanzan un mayor 

número de personas. 

Otra fuente de mitos es la tendencia a inferir una causalidad cuando en 

realidad solo hay una correlación. Puede que la variable A y la variable B 

aparezcan juntas, pero no necesariamente A causa B o B causa A. En realidad, 

puede que la variable C esté causando ambas.

Por consiguiente, la siguiente teoría se basa en el enunciado en latín: Post Hoc, 

Ergo Propter Hoc. La traducción más sencilla de esta falacia dice que como 

B ocurrió después de A, entonces A tuvo que haber causado B. Por ejemplo, 

el científico Flensmark (2004), en su investigación ¿Is there an association 

between the use of heeled footwear and schizophrenia?, comete esta falacia. Al 

percatarse que las fechas de los primeros casos de esta enfermedad mental 

y la aparición de los zapatos coincidían, estableció una causalidad falsa sin 

tomar en cuenta otras variables. 

Por último, numerosos mitos han sido por la confusión de términos. Uno que 

ha tenido mucho impacto es el siguiente: Bleuler (1911) y su creación del 

término esquizofrenia para describir esta patología. Sin embargo, el término 

en sí significa «mente dividida». A raíz de esto, como lo mencionan Kaplan 

y Saddock (2015), se ha creado el mito de que la esquizofrenia consiste en 

más de una personalidad. Por lo tanto, la población en general confunde este 

trastorno con el trastorno que sí consiste en varios estados de personalidad 

o identidades: el Trastorno de Identidad Disociativa.

2. MITOS COMUNES EN LA PSICOLOGÍA 

Como se mencionó anteriormente, la disciplina de la psicología está inundada 

de mitos, algunos de estos se describirán a continuación. El primero de ellos 

está basado en la noción de que el ser humano solamente utiliza un 10 % de 

su poder cerebral. Esta afirmación es completamente falsa. Este mito surgió a 

partir de ciertos datos que sí han sido confirmados científicamente. El cerebro 

humano ocupa del 2 % a 3 % del peso corporal, pero utiliza más del 20 % 

de oxígeno y energía del cuerpo humano. Por lo tanto, científicos alrededor 

del mundo concluyeron que el cuerpo no permite que el cerebro use más del 

10 % de su poder, ya que por lo contrario el ser humano no podría sobrevivir, 

prosperar y reproducirse (Lilienfeld et al., 2010).

El segundo mito consiste en la idea de que el polígrafo es un método certero y 

viable para medir la deshonestidad. Todo ser humano miente numerosas veces 

en un día, pero hay muy pocas formas de detectar estas mentiras. Incluso, 

profesionales que reciben entrenamiento (como jueces o policías) no detectan