Revista SENDAS 125
Después de los levantamientos en Chichicastenango (19 de julio) y Sololá (28
de octubre), los rebeldes destruyeron parcialmente la sede policial de Tecpán, y
días después, el 16 de noviembre de 1981, dinamitaron el edificio municipal, a
solo tres días de que iniciara oficialmente la ofensiva militar en el Occidente
guatemalteco (bajo el mando directo del jefe del Estado Mayor, General del
Ejército Benedicto Lucas), fue un acto de desesperación. El propósito de los
rebeldes nunca fue tomar por asalto el poder del municipio ni el Palacio Nacional,
sino destruir simbólicamente lo que quedaba del poder estatal.
Quizá la predominancia de pequeños propietarios, profesionales,
comerciantes, agricultores y productores de granos (trigo, frijol, maíz), de
frutas (jocote, mora de parra, distintos cítricos, banano, sauco, manzana,
ciruela, durazno, jocote) y de carnes (oveja); los pocos jornaleros (que acudían
para engancharse con los contratistas de la vecina aldea de Chupol,
Chichicastenango), al mismo tiempo que surgía la manufactura de suéteres
o “los sueteros” (entre familias que residiendo en las aldeas paulatinamente
atrasados. Si esta contradicción no se resuelve, las estructuras centrales se irán desvinculando
de las masas y no cumplirán con su objetivo fundamental de incorporarlas al proceso de
Guerra Popular. Correrán en consecuencia el riesgo de ser aniquilados por el enemigo, que en
todo momento tratará de aprovechar su aislamiento”.
Me parece que esta contradicción no solamente no se logró resolver antes ni durante la
campaña de «castigo y escarmiento» que el Estado llevó a cabo en el Altiplano central
guatemalteco, sino que los rasgos específicos de los levantamientos locales corrieron en un
tiempo más rápido que el de las propias organizaciones guerrilleras.
15.Los insurgentes, durante en el segundo semestre de 1981, ocuparon Chichicastenango (19 de
julio) y Sololá (28 octubre), destruyeron la sede policial de Escuintla (29 de octubre), tomaron
Tiquisate y Siquinalá (4 noviembre) y Santa Elena Barillas (9 de noviembre), cinco municipios
de Huehuetenango quedaron sin luz por sabotajes guerrilleros (6 de noviembre), ocuparon la
finca Los Cerros (7 noviembre) y Zacualpa (15 noviembre), dinamitaron la municipalidad de
Tecpán, donde murieron el alcalde y otras personas. También, en la ruta Interamericana,
quemaron cuatro vehículos (16 de noviembre), cortaron el tendido eléctrico entre
Chichicastenango y Quiché (18 noviembre) y se quedó sin electricidad Joyabaj (18 de
noviembre), quemaron sesenta manzanas de caña en la finca Cancún, Escuintla (24 noviembre),
quemaron la municipalidad de Santa Lucía la Reforma (25 de noviembre). Asimismo, los
insurgentes pusieron dinamita en la municipalidad de Patzicía donde no habían fuerzas armadas
del Estado (26 de noviembre), causaron daños a la municipalidad de Santa Cruz Balanyá (28
de noviembre), hubo hostigamientos insurgentes en San Martín Zapotitlán, San Antonio
Suchitepéquez, Mazatenango (Suchitepéquez), El Tumbador (San Marcos) (28 noviembre).
La guerrilla y la policía mantuvieron enfrentamiento en Yepocapa (28 de noviembre), la
guerrilla incendió el turicentro El Alemán situado en la carretera Interamericana en Tecpán,
matando al propietario Carlos Jacobo Desterman (28 de noviembre). Al día siguiente, la
guerrilla ocupó San Bartolo Jocotenango (29 noviembre) y quemó la finca Monte Llano,
Yepocapa, (6 diciembre 1981) (cronología realizada con información del matutino El Gráfico).