FACULTAD DE HUMANIDADES DE LA UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR

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las relaciones familiares, a causa del cáncer pediátrico, ya que hay diferentes 
estudios que han comprobado cómo la enfermedad cambia las relaciones.

2. RETINOBLASTOMA

Las estadísticas en Guatemala remiten a la UNOP (s. f.), que ha hecho la 
diferencia en el diagnóstico precoz y el tratamiento de los niños con cáncer, ya 
que a la fecha, siete de cada diez niños diagnosticados con cáncer pediátrico 
en el país, pueden salvarse. El 90 % de los pacientes atendidos en la UNOP 
provienen de diferentes regiones y etnias del país, principalmente regiones de 
mayor necesidad y con bajos ingresos. En el caso de los pacientes infanto-
juveniles, atendidos por año hasta el 2012, fue de 382 casos y se ha venido 
incrementando. También refieren que se reciben alrededor de 75 niños al día, de 
los cuales, a entre 1 y 5 se le detectará la enfermedad. Un tipo de cáncer que 
hace parte de estas estadísticas es el retinoblastoma (cáncer ocular cuyo tipo 
se inicia en la retina, normalmente se manifiesta en niños menores de 5 años), 
cuyo tratamiento es complejo al centrarse en preservar la visión y la vida. Es 
importante entender sus implicaciones y las experiencias que genera en la familia 
a futuro. Esta es una enfermedad que se observa en aproximadamente 1/15 
000-18 000 niños, cuya incidencia es mayor en determinadas regiones como 
países en desarrollo y tropicales, en especial Asia, África y en Latinoamérica. 
Según la UNOP (s. f.), en Guatemala, el retinoblastoma ocupa el tercer puesto 
de diagnósticos, solo después de la leucemia y el linfoma. La incidencia en la 
detección de este tipo de cáncer se ha incrementado, ya que en el año 2000 
era de 12 casos, y al 2012 llegó a 29. El número de abandonos disminuyó en 
los últimos cuatro años a 0. La experiencia médica y las citas de otros autores 
como para De Camargo y Antoneli (2006), es que aún hay discusión sobre la 
etiología del retinoblastoma: neoplasias causadas por más de un evento que 
siguen un determinado orden cronológico, factores etiológicos responsables del 
aumento de la incidencia en países en desarrollo, atribuible a la carencia de 
vitamina A, de folatos en la dieta o la exposición al adenovirus o papiloma-virus, 
según Schultz, citado por De Camargo y Antoneli (2006).

McBride (s. f.), también citado por De Camargo y Antoneli (2006), lo atribuye a la 
infección viral basada en patrones de incidencia geográfica y étnica. Los autores 
también hacen referencia a la herencia biológica, ya que este tipo de cáncer 
puede transmitirse de forma familiar o esporádica. Su incidencia ha aumentado 
en los últimos diez años, probablemente debido a la propagación del gen a 
través de los supervivientes de la enfermedad. La genética del retinoblastoma