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Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente (IARNA)

Universidad Rafael Landívar (URL)

Capítulo 4:  Síntesis de la situación socioecológica del país

Perfi l Ambiental de Guatemala 2010-2012. 

Vulnerabilidad local y creciente construcción de riesgo

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Calidad de agua en lagos 

Los cuatro lagos más importantes del país 
(Atitlán, Amatitlán, Izabal-Río Dulce y Petén 
Itzá) están revelando una contaminación sin 
precedentes, y las autoridades creadas para 
el manejo sustentable tienen pocas capacida-
des para revertir esa situación (El Periódico, 
Equipo de investigación, 2009, diciembre 14). 
Algunos datos de la situación de esos cuer-
pos de aguas se describen a continuación.

 Lago de Amatitlán

Según José Valladares, director de la Autoridad 
para el Manejo Sustentable del Lago de Amati-
tlán (AMSA), este es un lago eutrófi co (con 
poca vida acuática) que tiene concentración de 
clorofi la de 25.5 microgramos por litro; concen-
tración de fósforo en 540 microgramos por litro, 
y una transparencia de 1.03 metros (Ramírez, 
A., 2010, mayo 2). Las condiciones ideales se-
rían las de un lago oligotrófi co (con abundante 
vida acuática), con clorofi la de 1.7 microgra-
mos por litro, fósforo de ocho microgramos por 
litro y una transparencia de 10 metros.

El lago de Amatitlán recibe al menos unas 
500 mil toneladas de sedimentos al año, lo 

que produce un constante y permanente in-
cremento en los niveles de contaminación, 
principalmente de “fósforo total”, que favore-
ce el desarrollo de cianobacterias (algas ver-
de-azules, Microcystis sp.). Adicionalmente, 
su cuenca está amenazada por la basura ge-
nerada por el millón y medio de personas que 
allí habitan, y a sus alrededores se encuentra 
el 25% de la industria del país (1,500 empre-
sas contaminantes) (AMSA, s.f.). En 2009, las 
siete plantas de tratamiento que administra 
AMSA recibieron 32 millones de m

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 de aguas 

residuales.

 Lago de Atitlán

El lago de Atitlán es el tercer destino turístico 
del país, después de la ciudad de Guatemala 
y Antigua Guatemala, y se estima que genera 
ingresos por US$200 millones al año. De acuer-
do con Van Tongeren et al., sólo en 2003 el lago 
podría haber recibido más de 972 toneladas 
de nitrógeno y 381 de fósforo (alimento para 
microorganismos, como las cianobacterias) 
contenidas en más de 101,499 toneladas de 
suelo agrícola erosionado (IARNA-URL, 2009). 
Además, el lago presenta un alto contenido de 
heces fecales (ver Recuadro 12). 

Mathews (2009) analizó la calidad del agua del lago de Atitlán para consumo humano, enfocándose en ocho 
comunidades ubicadas dentro de la cuenca. Con ese fi n, realizó estudios de 2007 a 2009, con un método 
cualitativo de análisis de bacterias (Escherichia coli) para determinar la presencia de heces fecales en el 
agua. Se establecieron 300 puntos de muestreo dentro del lago y en comunidades periféricas. Los resulta-
dos fueron contundentes: todas las muestras obtenidas a menos de 100 metros de la playa (a excepción de 
un punto frente al Cerro de Oro, al sur del lago) reportaron presencia de E. coli en cantidades más allá de 
las permitidas para el consumo humano.  
                       
Según el informe Situación del recurso hídrico de Guatemala (IARNA-URL e IIA, 2005), la parte norte de la cuenca 
del lago es la que genera mayor contaminación por descargas domésticas –drenajes de Sololá y de la zona turís-
tica–, mientras que la parte sur arroja la mayor cantidad de nutrientes provenientes de fertilizantes. Los resultados 
de Mathews confi rman que la mayoría de bacterias fecales fueron encontradas en lugares poblados, o en sitios 
de desfogue de las aguas de drenajes al lago. Esto coincide con el hecho de que la zona sur, frente al Cerro de 
Oro, es el lugar menos poblado y, por lo tanto, menos contaminado con material fecal. 

Fuente: Elaboración  propia.

Recuadro 12

Estudio de caso: calidad del agua del lago de Atitlán