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Mélida De León
sumo van a seguir incrementando. Sin embargo, no
menciona nada acerca de qué formas de consumo
pueden continuar sin aplicar más presión sobre los
ya fatigados sistemas naturales.
Korten refiere a que Sachs tampoco menciona las
realidades del poder político y el control sobre los
recursos, por ejemplo, la realidad que se aplica a
varios lugares, en que los países son pobres no
porque reciben muy poca ayuda extranjera, sino
porque una de las naciones desarrolladas ha utili-
zado su poder económico y militar para expropiar
sus recursos para consumir más allá de las propias
necesidades.
El otro autor es Speth (2008), quien hace referencia
a redirección y rediseño, posee grado académico
en leyes y economía, ha tenido distinguida carrera
como fundador y director del World Resources Ins-
titute y administrador del Programa de Desarrollo
de Naciones Unidas. Escribe desde la perspectiva
de un sistema ecológico. Afirma que el planeta no
puede sostener el capitalismo de la forma como lo
conocemos. Recomienda que el sistema operativo
del capitalismo sea rediseñado para soportar el
desarrollo de las economías locales, con las firmas
que figuren la propiedad del trabajador y de las
comunidades y que las corporaciones sean afian-
zadas sólo para servir al interés público.
Aún con un enfoque ecológico de productos verdes,
Speth (2008), nota que siempre se incrementa el
daño al medio ambiente. Esto le lleva a la conclu-
sión que el crecimiento es enemigo del medio am-
biente. El crecimiento y el ambiente permanecen
en colisión. Dice que mientras que el crecimiento
económico continúe siendo prioridad, lo cual con-
lleva a que el consumismo defina nuestra cultura
y valores, es poco probable que nosotros, como
especie, seamos capaces de implementar las
medidas necesarias para llevar a un balance con
el medio ambiente.
Speth (2008), recomienda reemplazar los indicado-
res financieros de desempeño económico como el
PIB, por medidas completamente diferentes, basa-
das en indicadores no financieros de salud social
y ambiental, que son las cosas que deberíamos
priorizar y optimizar.
En el tema de movimientos sociales se plantean
algunas conclusiones, coherentes con algunos
enfoques de gestión del talento humano en las or-
ganizaciones, en las que las motivaciones también
se están midiendo desde la perspectiva espiritual;
¿en qué medida con el trabajo que se desarrolla,
también se está llenando la necesidad de “sentirse
útil” de “dejar una huella”?
Entonces, para algunas personas, los retos so-
ciales y ambientales que enfrentamos y para los
cuales idealmente debemos encontrar soluciones
viables y prácticas, requieren de un despertar
espiritual también, de una transformación del co-
razón humano. Para otros, este es un proceso más
intelectual de llegar a ver el mundo considerando
la emergente ética ambiental y considerando la
antigua ética social de lo que significa “amar al
prójimo como a ti mismo”.
Lo que Wall Street realmente desea es hacerse
más fuerte, es un juego de poder, haciendo que la
brecha entre pobres y ricos se haga más grande. El
economista y columnista de New York Times Krug-
man (2007), abre la conciencia de un liberal con
una reflexión personal sobre el crecimiento en la
clase media americana. Explica que los mercados
no desarrollarán la clase media y no serán quienes
la restaurarán. La restauración de la clase media
solo vendrá tras la acción política por medio de un
movimiento político de gran magnitud; es acá en
donde la brecha se hará más pequeña.
La riqueza fantasma tiene un alto costo porque
crece perpetuamente sin ningún esfuerzo. Si la
mayoría de la población está en el paradigma que
al incrementarse el ingreso se incrementa el con-
sumo, esta será una tendencia a seguir, afectando
aún más al ambiente.
Para los temas de la salud, la felicidad y mantenerse
a la altura de la mayoría, en una sociedad extrema-
damente inequitativa, nuestra percepción de nuestra
dignidad y de nuestras relaciones con otros, son
con frecuencia inevitables. Estas se relacionan a
nuestra posición, la jerarquía de poder y el privilegio.
En esta situación caemos fácilmente en la trampa
de valorarnos a nosotros mismos por nuestra situa-
ción financiera y posesiones materiales, antes que