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El proceso de co-creación de valor en un ecosistema de servicio
de la manufactura y luego el intercambio con los
clientes en el mercado
5
.
La economía y el marketing se basaron en las
nociones de Smith, reconociendo que el valor es
utilidad ‘añadida’ a los productos.
En el concepto de cadena de valor de Porter (1985),
la empresa realiza una serie de actividades donde
el valor es añadido y luego intercambiado con los
clientes en el mercado, la empresa y el cliente
tienen roles distintos. El valor se captura por la
cantidad que los clientes están dispuestos a pagar.
Este concepto ha sido fundamental para la teoría
competitiva en nuestros días.
Como se mencionó anteriormente, en 1993 Nor-
mann y Ramírez introdujeron la noción de que el
valor se creaba de manera colaborativa (en cons-
telaciones de valor). En 1999, Ramírez utilizó el
término ‘co-producción’ para describir la naturaleza
cambiante del cliente en el proceso de creación de
valor, indicando que no hay ‘consumidor final’ por-
que el valor es siempre co-creado ó co-inventado.
A partir del 2000, Prahalad y Ramaswamy introdu-
cen el concepto de co-creación de valor, el cual es
utilizado para referirse qué rol ‘incompleto’ de la
empresa tiene y debe ser completado por el clien-
te, quien es el encargado de participar de forma
activa en la (co-)creación de valor, esto dio origen
a la discusión de conceptos como valor-en-uso y
valor-en-contexto (Vargo 2007; Vargo et al. 2008)
como el principal indicador de la evaluación de la
experiencia de co-creación.
Es necesario realizar la distinción entre co-produc-
ción y co-creación de valor. El primer término se
refiere a la participación del cliente en el proceso
de producción o distribución de la oferta principal,
mientras el segundo se refiere a la experiencia del
cliente capturada por valor-en-contexto (Lusch y
Vargo 2006), por lo que se establece que el cliente
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De acuerdo con Vargo (2007) en tiempos de Smith, la falta
de comunicaciones electrónicas y otras limitaciones, influ-
yeron en que se considerara la manufactura y exportación
de bienes tangibles como la medida para obtener la riqueza
nacional. En ese tiempo el modelo de ciencia era la mecá-
nica Newtoniana que consideraba la materia ‘integrada’ por
propiedades, por lo que los académicos aceptaron los bienes
tangibles y de exportación como ‘actividades productivas’.
es ‘siempre un co-creador’ pero no siempre co-
productor (ver Lusch y Vargo 2006).
El ecosistema de servicio
El concepto de ecosistema de servicio, introducido
por Lusch et al. (2010) cobra especial relevancia
en la co-creación de valor, debido a que integra no
solamente a los clientes y empresas sino también a
sus redes. La co-creación de valor tiene lugar debido
a la integración de recursos proporcionados por
todos los actores del ecosistema. Por ejemplo, en
el caso de un vehículo, la empresa integra recursos
(conocimientos, marca, capacidades productivas)
para su desarrollo y comercialización. El cliente
experimenta el valor-en-contexto cuando aplica sus
recursos (conocimientos y habilidades de manejo)
para utilizar el vehículo. Sin embargo, la experien-
cia no estaría completa si no se toman en cuenta
elementos del ecosistema como, la red social a la
que el cliente pertenece y disfruta mostrando el
vehículo, las carreteras por donde se conduce, los
servicios de abastecimiento de combustible y/o
servicios técnicos de reparación en caso de averías.
Para evaluar el valor-en-contexto en el ecosiste-
ma de servicio del ejemplo anterior, es necesario
integrar diversos recursos, como por ejemplo, re-
cursos públicos (carreteras, iluminación) privados
(habilidades de manejo, red social) y del mercado
(accesorios para el vehículo, abastecimiento de
combustible) (Vargo y Lusch 2011).
El concepto de co-creación
La PF6 de la SDL (Tabla 2) establece que “el cliente
siempre es un co-creador de valor” refiriéndose a que
la creación de valor es un proceso que siempre será
determinado por el cliente de acuerdo a su contexto
específico (PF10) (Vargo y Lusch 2008). De acuerdo
a la CL la co-creación es la mutua expansión de
valor, en la que la base fundamental es la experien-
cia única del cliente
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. Las lógicas de la co-creación
colocan al cliente como un continuador del proceso
de creación de valor que el proveedor ‘inicia’.
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La experiencia única propuesta por la CL no debe confun-
dirse con el marketing de experiencias, porque esta debe
ser manejada por el cliente y no por la empresa (para
ejemplos Prahalad y Ramaswamy 2004).