42
Silvia Valle
Prácticas creativas de
retención de talento
humano
Un ejemplo del interés genuino por los colabora-
dores y su retención es el de la empresa Wringley,
comentada por Carazo (2009) en su artículo
“Wringley, una empresa centenaria en busca de
la excelencia”
8
; según el autor, esta multinacional
fundada en 1891, originalmente de estructura
familiar, ha volcado sus esfuerzos en la gestión
del talento humano, persiguiendo el objetivo de
convertirse en un lugar grandioso para trabajar, el
cual atraiga y retenga a los mejores. Así, han im-
plementado programas estratégicos de formación
en coaching (acompañamiento) y comunicación
interna, así como el de la Wellness Week (semana
del bienestar).
9
Otra idea interesante propuesta por Bargstead
(2011) para favorecer la retención del talento es
la creación de una marca para el recurso humano,
es decir, impregnarle de una marca que los distinga
como los mejores, que esté relacionada de manera
directa con los valores de la organización y que
responda a sus objetivos estratégicos. Esto se
desprende directamente de la creación de com-
promiso laboral; una tarea que parece obvia pero
no es ni sencilla ni fácil de implementar.
Tal y como esta autora indicó, este esfuerzo se
enfrenta a tres desafíos importantes: el desafío
del mundo laboral cambiante, caracterizado en
esta época por el desarrollo de las tecnologías de
información y comunicación; el desafío del contrato
psicológico del trabajo, es decir, las expectativas
no escritas que el empleado tiene sobre su tra-
bajo (por ejemplo flexibilidad laboral) y el desafío
de las prácticas de recursos humanos que deben
transformarse en estratégicas.
De allí que gestionar la retención del talento hu-
mano sea una tarea que parte de la alta dirección,
8
Empresa ubicada en España desde 1982, líder en la
comercialización de chicles Orbit y otras marcas.
9
Implica programas de bienestar físico, emocional y familiar
en el trabajo (en horas hábiles durante una semana
laboral y dentro de las instalaciones de la empresa), con
posibilidad de participación del colaborador y su familia.
incluyendo como socio estratégico al gestor de
recursos humanos y que permea en la organización
a través de sus líderes.
Tal y como indicó Hay Group como resultado del
estudio de empresas líderes de la región, las
prácticas de gestión de recursos humanos de las
organizaciones mejor punteadas incluyen al com-
promiso laboral como un componente estratégico
y para reforzarlo implementan, entre otros: sueldos
y prestaciones competitivos, calidad de balance
de vida-trabajo, oportunidades de aprendizaje,
retroalimentación sobre el desempeño, reconoci-
miento no monetario, sosteniendo además que la
responsabilidad por mantener y mejorar los niveles
de compromiso laboral es de la alta dirección (CEO,
junta directiva y equipo ejecutivo).
Coincidiendo con lo expuesto por esta firma mundial
Wiseman y Mckeown (2011) en su artículo “Cómo
obtener lo mejor de sus empleados” publicado en
Harvard Business Review y presentado por la Revista
Summa en su edición de septiembre del 2011, los
líderes efectivos se enfocan en captar y retener
talentos reconociendo que estos pueden estar en
cualquier parte de la organización y que, una vez de-
tectados, se les debe dedicar tiempo para entender
sus capacidades y de esta manera conectarlos con
las oportunidades correctas, generando un ciclo de
atracción y crecimiento en sus empresas.
Tal y como indica Alfaro (2011) en su artículo
¿Es usted exitoso manteniendo su fuerza laboral
comprometida en épocas de crisis y transforma-
ción?: “hay una correlación directa entre el nivel de
compromiso de los colaboradores y la rentabilidad
de las organizaciones, de manera que el tema se
convierte en una prioridad de negocio y no, como
se creía antes, en un tema de recursos humanos”.
De esta manera, responder a la pregunta ¿cómo
retener talento en la organización? se traduce en:
Conocer la organización, diagnosticar su talento
humano y decidir el tipo de compromiso que se
quiere alcanzar. Como todo en la vida y especial-
mente en el trabajo, la planeación es lo primero.
Para planear se debe partir de una línea base.
Tal línea base la dan los indicadores de gestión y
las herramientas con que se investiga la cultura